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Muchos tumores pélvicos en mujeres pueden tener un origen común: trompas de Falopio

Última actualización: 18 octubre, 2017
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Muchos tumores pélvicos en mujeres pueden tener un origen común: trompas de Falopio

La mayoría de los cánceres y posiblemente todos los ováricos comienzan, no en los ovarios, sino en las trompas de Falopio que se adhieren a ellos.

Este es el hallazgo de un estudio multicéntrico de genética de cáncer de ovario dirigido por investigadores del Perlmutter Cancer Center en NYU Langone Health, y publicado en 17 de octubre en Nature Communications.

“Basado en una mejor comprensión de sus orígenes, nuestro estudio sugiere nuevas estrategias para la prevención y la detección temprana del cáncer de ovario”, dice el autor principal del estudio Douglas A. Levine, MD, director de la División de Oncología Ginecológica de Perlmutter y profesor de Obstetricia y Ginecología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

Los resultados giran en torno a las trompas de Falopio, que permiten a los óvulos que tienen el potencial de ser fecundados y convertirse en embriones, pasar de los ovarios donde se hacen al útero. El nuevo estudio descubrió que las células de cáncer de ovario tienen más en común con las células que cubren las puntas de las trompas de Falopio que con las de la superficie de los ovarios.

Si se pueden encontrar biomarcadores para estas células tubáricas, digamos que los autores, futuros análisis de sangre, frotis de Papanicolaou avanzados o pruebas directas en el tejido de las trompas podrían ser capaces de detectar el cáncer de ovario antes. El equipo de investigación planea realizar estudios que traten de aplicar los hallazgos actuales de la biología molecular a la práctica clínica, pero Levine dice que puede tomar años probar que este enfoque detecta el cáncer de ovario antes, previene su propagación o extiende la supervivencia en pacientes con esta enfermedad.

Los nuevos hallazgos también apuntan a la posibilidad de que eliminar las trompas de Falopio de una mujer, pero no sus ovarios, puede reducir el riesgo de cáncer de ovario en aquellas con alto riesgo de enfermedad, incluidas aquellas con cambios genéticos (mutaciones) que aumentan el riesgo (por ejemplo, BRCA).

“Somos uno de los varios centros que participan en el juicio Mujeres que Eligen Prevención, que busca determinar si la extracción de los tubos mejora la calidad de vida, en comparación con la eliminación de los tubos y los ovarios”, dice Levine.

También aún no está claro si las células que se convierten en cáncer de ovario se convierten o no en malignas en las trompas de Falopio o si primero circulan a otros órganos. Si es este último, entonces quitar las trompas de Falopio podría no funcionar. También es posible que algunos cánceres de ovario se originen en otros lugares, dice Levine.

A pesar de las incertidumbres restantes, el estudio actual confirma los resultados previos que habían sugerido que muchos cánceres de alto grado en la pelvis están precedidos por células anormales (lesiones) que se producen en las trompas de Falopio, llamado carcinoma intraepitelial tubárico seroso (STIC, por sus siglas en inglés).

Estudios anteriores en varios tipos de cáncer habían demostrado que las células cancerosas con diferentes orígenes tienen diferentes perfiles genéticos. Las células cancerosas pueden surgir de tejido cercano o pueden haberse diseminado a una ubicación de otra parte del cuerpo, pero su perfil genético refleja el tejido de origen.

Por lo tanto, los investigadores sabían que si las células STIC y las células de cáncer de ovario tenían diferentes perfiles genéticos, deben tener su origen en diferentes tipos de tejidos. En cambio, los análisis moleculares en profundidad de las células de 96 mujeres con carcinoma seroso de alto grado no pudieron identificar ninguna diferencia genética entre las células cancerosas que surgen en los tubos y los cánceres serosos “ováricos” que ocurren en otras partes de la pelvis.

“No encontramos diferencias en los 20,000 genes que podemos identificar”, dice Levine. “Esto nos lleva a creer que todos estos cánceres de ovario se originan en las trompas de Falopio”.

El cáncer de ovario es más agresivo que muchos otros tipos de cáncer, porque es difícil de diagnosticar en sus etapas más tempranas y más tratables. Menos del 50 por ciento de las mujeres diagnosticadas con la enfermedad sobreviven más de cinco años después de sus diagnósticos.