Enfermedades fúngicas en perros

Los hongos son una gran familia, viven en el suelo y en el material orgánico. Muchos tipos de hongos se propagan a través de esporas transportadas por el aire.

Enfermedades fungicas en perros
Enfermedades fungicas en perros

Las esporas de hongos, que resisten el calor y pueden vivir durante largos períodos sin agua, logran entrar al cuerpo a través del tracto respiratorio o una ruptura en la piel.

Las enfermedades fúngicas se pueden dividir en dos categorías. Hay hongos que afectan solo la piel o las membranas mucosas, como la tiña y el muguet. En la otra categoría, el hongo está diseminado y afecta al hígado, los pulmones, el cerebro y otros órganos, en cuyo caso la enfermedad es sistémica.

Una buena higiene es importante cuando se maneja y cuida a un perro con cualquier infección por hongos. El riesgo para los humanos es bajo, pero estas son enfermedades difíciles de tratar.

Índice

Histoplasmosis

Las esporas se encuentran en el suelo contaminado por el estiércol de murciélagos, pollos y otras aves. Los perros, las personas y otros animales respiran las esporas.

En la mayoría de los casos, la histoplasmosis es subclínica o inaparente, produciendo ocasionalmente una infección respiratoria leve. Sin embargo, existe una forma intestinal aguda que ataca el intestino delgado y el colon. Los principales signos son la pérdida de peso y la diarrea intratable. Una forma sistémica se caracteriza por fiebre, pérdida de peso, vómitos, pérdida de masa muscular, tos, agrandamiento de las amígdalas y otros ganglios linfáticos, así como afectación del hígado, bazo, médula ósea, ojos, piel y raramente, el cerebro.

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El diagnóstico se realiza mediante radiografía de tórax, estudios de sangre e identificación del organismo de histoplasma en muestras de citología, biopsia o cultivo.

Tratamiento: los medicamentos antimicóticos orales del grupo imidazol, que incluyen ketoconazol, itraconazol y fluconazol, son particularmente efectivos en el tratamiento de la histoplasmosis que no pone en peligro la vida. En perros con infecciones graves, la anfotericina B a menudo se combina con uno de los imidazoles. La anfotericina B es potencialmente dañina para los riñones.

Coccidioidomicosis (fiebre del valle)

Esta es la más grave y peligrosa para la vida de las enfermedades fúngicas sistémicas. La coccidioidomicosis se encuentra en partes secas y polvorientas. (Tenga en cuenta que la coccidioidomicosis no es la misma enfermedad que la coccidiosis, una enfermedad causada por protozoos intestinales).

La infección ocurre al inhalar esporas. La mayoría de los casos son subclínicos o inaparentes. Una forma grave afecta los pulmones y produce neumonía aguda. Si la enfermedad se vuelve sistémica, puede involucrar los huesos largos (los más comunes), el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, el cerebro y la piel. Los perros afectados a menudo tienen tos crónica, pérdida de peso, cojera y fiebre.

El diagnóstico se realiza identificando el organismo (Coccidioides immitis) en muestras de citología, biopsia o cultivo.

Tratamiento: la coccidioidomicosis se puede tratar de forma efectiva usando uno de los grupos de agentes antifúngicos de imidazol (como se describe para Histoplasmosis). Se requiere un tratamiento prolongado de hasta un año para tratar de prevenir la recurrencia. Sin embargo, las recaídas son comunes.

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Criptococosis

Esta enfermedad, causada por el hongo en forma de levadura Cryptococcus neoformans, se adquiere al inhalar las esporas que se encuentran en el suelo contaminado por excrementos de pájaros, especialmente los de las palomas. En los perros, la criptococosis involucra el cerebro, los ojos, los ganglios linfáticos y la piel. Alrededor del 50 por ciento de los perros con este hongo también mostrará signos respiratorios. Los signos de afectación cerebral son un modo de andar inestable, presionar la cabeza contra una superficie dura o pararse con la cabeza contra la pared, dando vueltas, convulsiones, ceguera y demencia. La participación de las estructuras internas de los ojos conduce a la ceguera.

En la forma menos común que infecta la piel, la criptococosis produce nódulos firmes, principalmente en el área de la cabeza, que ulceran y drenan pus.

El diagnóstico se realiza mediante cultivo fúngico y / o biopsia de tejido. Está disponible una prueba de aglutinación de látex de criptococcos.

Tratamiento: los fármacos antimicóticos orales del grupo imidazol (como se describe para Histoplasmosis) son parcialmente efectivos cuando se comienzan temprano en el curso de la enfermedad. La respuesta es incierta y el tratamiento es prolongado. En general, el pronóstico para los perros está reservado a los pobres.

 

Blastomicosis

El hongo se asocia con restos orgánicos húmedos y podridos protegidos de la luz solar y enriquecidos con excrementos de pájaros, particularmente los de las palomas. La enfermedad se adquiere al inhalar esporas infectadas. Los perros son considerablemente más susceptibles a la blastomicosis que los humanos.

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La mayoría de los casos de blastomicosis canina aguda afectan al sistema respiratorio y causan bronconeumonía. Alrededor del 40 por ciento de los casos afecta los ojos y la piel, y produce signos similares a los de la criptococosis (ver arriba). También se puede notar pérdida de peso y cojera.